Mostrando entradas con la etiqueta 9. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 9. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de agosto de 2016

Nieve en otoño. Irene Némirovski


Irene Némirovski
Nieve en  otoño

Ed. Salamandra
93 pg.

     Pienso que la vida de Irene Némirovski es aún más apasionante que sus libros. Nació en 1903 y fue asesinada en Auschwitz en 1942. Con una infancia infeliz y solitaria; huyó de la revolución bolchevique y se estableció con sus padres en París en 1919, donde estudió letras en la Sorbona.
            Dejó a sus dos hijas una maleta que éstas conservaron durante decenios, en ellas encontraban el manuscrito de Suite Francesa que se publicó 2004 y fue todo un fenómeno editorial

            El New York Times la había bautizado, por la capacidad para reflejar las contradicciones de la vida y sus complejidades morales, como la sucesora de Dostoievski.

            1.  Un Breve relato sobre el exilio y la nostalgia. Acabas con la sensación de haber realizado un intenso viaje emocional. Alrededor de un personaje el aya de una familia, separada, obligada a huir y arruinada por la guerra.

            2. De reprocharle algo, pues que parece más un soltar el bolígrafo para dibujar unos personajes que contar una histotia.


Nota: 9

jueves, 18 de agosto de 2016

El instinto de la Felicidad. Andre Maurois

André Maurois
El instinto de la Felicidad

Ed. Planeta
139 pp.

         Tenía ganas de leer algo de este autor, y mi encuentro casual con él no ha sido vano.

          El silencio como un instrumento imprescindible para la conservación de la felicidad. El amor se hace cómplice del silencio; es una breve historia donde la verdad es una realidad que no puede ser compartida.

         Se va desvelando la historia de una mujer y su marido a partir de la boda de su única hija.

         1. Una historia sencilla, con momentos de intensidad psicológica, que cuando parece que te recuperas vuelve con otra historia. Breve. De ágil lectura. Muy bien escrita. El tener que contar o no “todo” en el matrimonio y el “derecho” a una intimidad, es algo que indirectamente también se aborda. Creo que es interesante y te ayuda a pensar …solo y …con otros.

         2. No sabría decir que echo de menos, quizá cerrar la historia.


Nota: 9

lunes, 12 de enero de 2015

Confesión. Tolstoi

Tolstoi
Confesion

La introducción del libro resume con maestría su contenido:
          «Mi vida es una broma estúpida y cruel que alguien me ha gastado», escribía en el cenit de su vida, ... La desazón profunda  parece conducirlo inexorablemente hacia el suicidio. 
          La “Confesión” de Tolstoi, crónica apasionada y franca de una búsqueda vital de la verdad, se inscribe lo mismo en la tradición de las grandes conversiones religiosas que en la de las autobiografías intelectuales.
          Comienza así una búsqueda existencial desesperada que pronto agotará las posibilidades ofrecidas por su siglo a los hombres de su condición—las ciencias, la filosofía, las artes—y culminará en una conversión espiritual que habría de transformar para siempre su vida y su pensamiento. La conversión del gran escritor ruso implica ante todo recusar la moralidad del desencanto y el cinismo estéril en la que él mismo ha militado, para abrirse a la sabiduría genuina de los hombres sencillos, esos «creadores de vida», en cuyos gestos y tradiciones «refulge lo sagrado».

          1. De aconsejable lectura por: su brevedad; por la coherencia de su pensamiento —si no hay trascendencia, todo le conduce al suicidio, es duro … pero quizás sea así—; porque esta vida merece ser la pena vivirla … por algo. También hace una reflexión sumamente interesante (que enlazo) sobre por qué pierde la gente la fe habitualmente. Gran dominio del lenguaje. Pasan los meses y me va dejando mejor recuerdo.

          2. Precisar que en un momento parece decir que la fe es “irracional” y no es así —es transracional—.


Nota: 9

jueves, 13 de marzo de 2014

La Familia de Pascual Duarte. Cela, Camilo José

Cela, Camilo José
LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE (1942)
Destino Libro
115 pg. (en epub)

          Lo leí hace unos meses y apunté dos citas (la familia, y una descripción de un tipo de impresentable muy actual) pero no había dicho nada más … y lo hago ahora. Considerada una de las obras más importantes de Camilo. Narra la vida de Pascual Duarte, un campesino extremeño, que deja plasmada su vida en un cuaderno escrito en la cárcel. A lo largo de la historia se nos van narrando las más tremendas desgracias que el protagonista debe sufrir. La violencia y el alcoholismo de los progenitores, la prostitución a que se ve condenada la hermana, … van labrando el carácter del niño. Más tarde, sus fracasos para triunfar en el amor, en la paternidad y en el trabajo acaban por formar al hombre huraño e iracundo

          1. Una autentica tragedia griega. Con alguna descripción que te recuerda a Dostoiewski. Una delicia de castellano. Unos profundos trazos psicológicos de los personajes; mantenidos, que no tienen altibajos.  Con gran fuerza descriptiva. Es fácil de leer. Breve. El sorprendente sentimiento de culpa. La ternura —alguno que la leyera hace tiempo se sorprenderá que utilice este termino— que aparece en algunos momentos en este hombre. Como describe el alivio de la Confesión con el sacerdote.

          2. Es dura. Claramente para un público adulto y formado. Tienes que tener buen ánimo para leerla (te puede deprimir: violencia, padres que no manifiestan cariño a los hijos …)

Nota: 9


martes, 1 de enero de 2013

cambia ... y trasciende


Qué pequeña mi vida:
silencio, tiempo y algo
de amor: una acuarela
de tonos apagados

Todo escrito en minúsculas,
pecados y milagros.
Nada sonoro que
llevarme al epitafio.

Anónimos en prosa
se consumen mis años.
Qué pequeña mi vida.

… Y que me duela tanto …

domingo, 9 de diciembre de 2012

El Aleph. Borges



El Aleph
Jorge Luis Borges
Ed. Alianza Editorial
Apenas 199 páginas

         18 cuentos entre los que resalto “Emma Zunz” (algo duro) “Deutsche Requiem” y por supuesto “El Aleph”.
         1. Se lee muy fácil. En todos los cuentos se muestra la capacidad expresiva del autor, su dominio del lenguaje, su fino humor en algunos momentos y la capacidad de hundirte la cabeza en el relato desde la segunda línea.
         2. No voy a ponerle peros más que a los suecos por no haberle dado el Nóbel .

         Un resumen de lo que apuntaba del Aleph un recorte de prensa (no se quién lo firmaba):

… la poética de Borges (su hipótesis sobre la naturaleza del acto literario) está en este cuento. Escrito en 1945 … Por un lado, Carlos Argentino Daneri (un Dante paródico y degradado) … Por otro lado, el personaje llamado «Borges» (un me­lancólico poeta menor) …

Carlos Argentino cándidamente cree que el lenguaje sirve para dar cuenta prolija del mundo. El cuento se burla de este tipo de escritor que duplica la realidad con el lenguaje, empobreciendo una y otro. En cam­bio, «Borges» declara el carácter fantástico del objeto mismo, de la li­teratura como acto de revelación. Para Carlos las palabras correspon­den a las cosas, v no hay asombro entre ambas, sólo resignación y uti­lidad; para «Borges», nombrar es siempre insuficiente, porque el todo es inabarcable y sólo nos quedan los informes parciales, las metáforas y las figuras de equivalencia. La poe­sía sería el nombre esquivo del mundo.

De este modo, la poética bor­geana se caracteriza por un doble movimiento. Primero, nos remite a la tradición, porque el mundo mo­derno aparece como un lugar de pér­dida y deterioro, y debemos recupe­rar la promesa poética del nombre, su capacidad de restablecer la me­moria y reconocer un espacio visio­nario. Segundo, nos remite a la no­ción de cambio literario, porque la literatura afirma el valor de lo nuevo, de los procesos, al ejercer la crítica de los usos convencionales del lenguaje. En efecto, en El Aleph Borges produce una sátira de la re­pública de las letras, de su culto del éxito y vanidad. Esta breve obra maestra sigue dándonos una lección clásica: la ver­dadera literatura construye una me­moria recobrada y compartible. Esa rara vecindad de lo genuino, su cer­teza fugaz y larga nostalgia, es la de­manda de El Aleph.